La misión lo es
todo, se nos encargó a esta tripulación y no a otra, y asumimos el reto, no
pudimos negarnos, el planeta entero confía en nosotros. Somos su única
esperanza, no lo elegimos, o quizá sí, pero no lo sabíamos. No sabíamos los
riesgos reales de ir a un planeta en otra galaxia y comprobar si es posible la
vida tal y como la conocemos en la Tierra. Sólo nos planteamos que seríamos los
héroes de nuestro tiempo, quizá de todos los tiempos.
La Hopeland 21,
una obra inmensa de la ingeniería aeroespacial nos lleva a lo desconocido, a
otro mundo, en otro tiempo y en otro espacio. El planeta es apto, la alegría es
inmensa, hay agua en el subsuelo. Veintitrés días en ese lugar y las semillas más
básicas han brotado, de su propia tierra. Es viable, lo hemos conseguido. Somos
Héroes.
El plan es volver
con las muestras, analizarlas en la Tierra y después organizar el traslado. El
éxodo, crear una suerte de puente aéreo a miles de años luz de nuestro hogar
natal.
Se plantea la
cuestión que todos estamos pensando ¿y si nos quedamos? ¿y si hacemos de este
nuestro planeta? Somos una tripulación joven de hombres y mujeres, desterrados
de un planeta sin futuro. Quizá este fuera uno de los planes primigenios, somos
muy buenos pero no los mejores. Los mejores tienen familia, hijos, posesiones.
Reparamos en eso, nadie nos espera, estamos destinados a empezar de nuevo.
Miro a la Hopeland
21 ahí apostada, con sus enormes patas un poco hundidas en el
terreno. Ella nos une con nuestro origen, nos vigila, su sombra se proyecta
sobre nuestras cabezas como una suerte de conciencia que nos recuerda la
importancia de la misión.
De repente alguien
lo dice, y no nos escandaliza, supone un alivio en realidad. Hay que destruir
la nave. No tener la más mínima posibilidad de volver a la Tierra es lo que
necesitamos para comenzar una nueva vida.
¿Qué será de
aquellos que se quedan? Millones de personas condenadas a la extinción, nunca
sabrán que existió una alternativa. El peso de la culpa va desapareciendo poco
a poco a medida que la Hopeland 21 se va reduciendo a escombros. Con
ella muere todo nuestro pasado y también las decisiones tomadas en nuestro
presente.
Han nacido nuevos
brotes y hemos descubierto que existe vida animal. Somos los primeros
pobladores de un nuevo mundo que se nos antoja esperanzador. Nos sentimos
pioneros y colonizadores. El planeta será nuestro y lo asumimos con la
fortaleza y la decisión que nos otorga haber sido también exterminadores.
Nunca hablamos de
ello, solo seguimos adelante.
¿Iba en esa nave un grillo llamado Labraslásala? Lo llevo buscando un tiempo.
ResponderEliminarjajajaja, nunca supe donde vive, nunca en la casa lo vi...
EliminarUna pieza maestra de ciencia-ficción con disertación filosófica y brotes verdes de esperanza. Enhorabuena!!
ResponderEliminar¡Gracias Luis! me alegro de que te haya gustado.
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