martes, 16 de julio de 2019

No place like home


Una maleta a reventar de ropa de verano, con alguna rebeca por si refresca, sandalias y zapatillas de deporte por si me animo a salir a correr. La bolsa de la playa con toalla, esterilla, crema solar y dos novelas de fácil lectura para pasar el rato bajo el sol. Las gafas de buceo con el snorkel y unas aletas para nadar más rápido. En Almería se ven un montón de animales marinos con sólo flotar en la superficie y merece la pena merodear con las gafas alrededor de las rocas. Ya está todo.

Salgo temprano por la autovía de Andalucía, aún no ha amanecido pero ya hay coches circulando, pienso si todos llevarán un equipaje como el mío, seguro que sí, somos rutinarios para todo y predecibles. Vacaciones de verano, viajar a la playa, engordar unos kilos, volver al trabajo tristes pero aliviados de recuperar la rutina. Despejo esa idea de mi mente, qué carajo, claro que se puede estar siempre de vacaciones, pero nos han convencido de que no y me empiezo a cabrear, tanto que casi me paso el desvío. Mierda, no es por aquí, viajar sola tiene estos inconvenientes, la falta de copiloto.

Buscar un cambio de sentido no está siendo fácil, ha salido el sol, me deslumbra un poco, no veo bien lo que dice ese cartel pero parece que indica una vía de servicio con gasolinera, decido entrar. Sabrán indicarme, y no me vendrá mal un café. Aparco el coche bajo un techado de uralita. La verdad es que el paisaje es desolador, una gasolinera vieja en medio de la nada con un cartel oxidado que reza “BIENVENIDOS AL PARAISO”. Sonrío inevitablemente, tremenda autoestima la de los habitantes de este lugar. Me acuerdo de Dorothy pensando en su  granja de Kansas diciendo “there´s no place like home”, ¡venga ya Dorita! ¿En serio es mejor esa granja en blanco y negro a todo el mundo de fantasía y color de Oz? Incomprensible para mí. Aún le estoy dando vueltas al tema de Oz cuando se me presenta un apuesto gasolinero, tan sucio como el que más, pero se vislumbra un físico aceptable bajo esa capa de grasa y me pregunta amablemente en qué puede ayudarme. Le indico mi problema de orientación y carreteras, sonríe y me dice que me tome algo en la cantina, que irá enseguida con un mapa para mostrarme que mi destino no tiene pérdida.

La puerta de cristal chirría y suenan las campanitas que hay colgando del techo cuando empujo la puerta hacia adentro. A continuación viene el dependiente, igual de sucio, pero igual de apuesto. Saca un mapa y me muestra el camino, parece fácil, qué torpe he estado, ese maldito sol deslumbrándome… Me pongo en marcha y en menos de diez minutos estoy en la playa. En San José, no me lo puedo creer, es como si hubiera atravesado un agujero de gusano, ¿cuánto he tardado desde el centro de la península? ¿Dos horas, tres? Bueno, mejor para mí, bendigo los vórtices espacio temporales y me sumerjo en mar.

Vacaciones de verano, sol, playa, peces, comida en el puerto…no puedo pedir más, me siento completamente en paz. Abro los ojos, parece que acaba de amanecer, hay una ventana por la que se ven unos enormes chopos en una gran avenida, sus hojas amarillentas caen al suelo mecidas por el viento. Tengo la boca seca, quiero agua, he debido decirlo en voz alta, una enfermera regordeta  y sonriente me trae un poco con una pajita, bebo. Con una voz suave y una leve caricia, me pregunta si me acuerdo del accidente. Estaba amaneciendo cuando un camión perdió el control y chocó contra mi coche. Llevo en coma dos meses.

Pregunto a los médicos si alguien me ha sacado del hospital en ese tiempo, si he estado fuera, dormida pero fuera. Se ríen, por supuesto que no. 

          Estado comatoso profundo.

Juraría que estoy bronceada, aún me sabe la boca a pescado y tengo agujetas de bucear. Si cierro los ojos aún sigo de vacaciones. Supongo que Dorothy no estaba tan equivocada.

4 comentarios:

  1. ¡Magnífico relato, Beatriz!
    En breve estoy en esas, de camino a Almería. Pero yo llegaré, eh
    ¡Enhorabuena!

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    1. ¡Muchas gracias Luis! Disfruta de las vacaciones, con moderación...un abrazo.

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  2. Sencillamente genial. Una maravilla. Enhorabuena.

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