jueves, 9 de mayo de 2019

HOPELAND 21



La misión lo es todo, se nos encargó a esta tripulación y no a otra, y asumimos el reto, no pudimos negarnos, el planeta entero confía en nosotros. Somos su única esperanza, no lo elegimos, o quizá sí, pero no lo sabíamos. No sabíamos los riesgos reales de ir a un planeta en otra galaxia y comprobar si es posible la vida tal y como la conocemos en la Tierra. Sólo nos planteamos que seríamos los héroes de nuestro tiempo, quizá de todos los tiempos.
La Hopeland 21, una obra inmensa de la ingeniería aeroespacial nos lleva a lo desconocido, a otro mundo, en otro tiempo y en otro espacio. El planeta es apto, la alegría es inmensa, hay agua en el subsuelo. Veintitrés días en ese lugar y las semillas más básicas han brotado, de su propia tierra. Es viable, lo hemos conseguido. Somos Héroes.
El plan es volver con las muestras, analizarlas en la Tierra y después organizar el traslado. El éxodo, crear una suerte de puente aéreo a miles de años luz de nuestro hogar natal.
Se plantea la cuestión que todos estamos pensando ¿y si nos quedamos? ¿y si hacemos de este nuestro planeta? Somos una tripulación joven de hombres y mujeres, desterrados de un planeta sin futuro. Quizá este fuera uno de los planes primigenios, somos muy buenos pero no los mejores. Los mejores tienen familia, hijos, posesiones. Reparamos en eso, nadie nos espera, estamos destinados a empezar de nuevo.
Miro a la Hopeland 21 ahí apostada, con sus enormes patas un poco  hundidas en el terreno. Ella nos une con nuestro origen, nos vigila, su sombra se proyecta sobre nuestras cabezas como una suerte de conciencia que nos recuerda la importancia de la misión.
De repente alguien lo dice, y no nos escandaliza, supone un alivio en realidad. Hay que destruir la nave. No tener la más mínima posibilidad de volver a la Tierra es lo que necesitamos para comenzar una nueva vida.
¿Qué será de aquellos que se quedan? Millones de personas condenadas a la extinción, nunca sabrán que existió una alternativa. El peso de la culpa va desapareciendo poco a poco a medida que la Hopeland 21 se va reduciendo a escombros. Con ella muere todo nuestro pasado y también las decisiones tomadas en nuestro presente.
Han nacido nuevos brotes y hemos descubierto que existe vida animal. Somos los primeros pobladores de un nuevo mundo que  se nos antoja esperanzador. Nos sentimos pioneros y colonizadores. El planeta será nuestro y lo asumimos con la fortaleza y la decisión que nos otorga haber sido también exterminadores.
Nunca hablamos de ello, solo seguimos adelante.

sábado, 30 de marzo de 2019

Real Sitio



Ya está, le digo a Teresa que prepare únicamente lo imprescindible y que nos vamos a Aranjuez, con la Familia Real. Sí, es lo mejor. Y si se pone farruca que se quede en Madrid, harto estoy de su genio, siempre de morros. En cambio mi Pepita ya está preparada, qué mujer…no hay nada en ella que no me guste, si acaso eso de ponerse en paños menores para el pintamonas sordo ese, pero bueno, todo sea por inmortalizar su belleza, pero el asunto de las pinturas lo que se dice gustarme, no me gusta.
Si es que está claro que todos estos franceses no han venido para ayudarnos a conquistar Portugal, no, estos vienen para quedarse. Pero no hay modo alguno de que el memo de Fernandito y su padre se lo crean, qué chico más insoportable, qué razón tiene su madre al llamarlo “marrajo cobarde”. Otro gallo nos cantaría si Maria Luisa tomara las riendas del reino, pero está rodeada de peleles, el Rey el primero. Malditos Borbones.
No hay que demorarse más. Nadie debe enterarse de que la Familia Real se traslada, el vulgo pensará que sabíamos lo de los franceses y no les va hacer ninguna gracia, ¡que ojo, yo lo sé!, pero como esta panda de descerebrados no me hace caso… Qué Dios nos proteja.


16 de marzo de 1808.

jueves, 28 de marzo de 2019

Por la Provincia Libre de Madrid: Hacendado y Comerciante


-  ¿Sabes, Francisco? A veces creo que todos estos esfuerzos no van a servir para nada. Es como si todo el absolutismo se riera de nosotros, junto con la Iglesia y los franceses y para colmo de males está ese Borbón, al acecho, esperando  su oportunidad para caer sobre nosotros, el muy bandido, es un zorro traidor.
- Bueno Teodoro, no te pongas catastrofista, no ahora. Llevamos desde agosto debatiendo y mientras tanto esos franceses lanzando sus malditos artefactos sobre nuestras cabezas y, por si fuera poco, la mitad de nuestros combatientes amarillos de enfermedad. No pongas más zancadillas a nuestro propósito, cenizo.
- ¿Y qué me dices de  esta tierra? El calor es soporífero, y la humedad que nos rodea casi es asfixiante. A todos los diputados nos brilla el rostro por esta sudoración incesante. Es como si la capa de sudor hubiera atrapado nuestros cuerpos y nuestras mentes, en una suerte de embalsamamiento que nos impide avanzar en nuestro propósito.
- ¡Calla! Que viene por detrás Montero el clérigo, deseando está de oírnos decir cosas así para excomulgarnos; sabe que a muchos no nos gusta esto del estado confesional católico. ¡Otro Lastre, Teodoro!
- ¿Pero qué dices, Ramón? No podemos desvincularnos de la Santa Iglesia Católica, tú mejor que nadie lo sabes, que eres comerciante.
- Buenos reales me hacen ganar estos curatos, les gusta el buen yantar. Pero con el tema de las tierras son duros, se hacen con la propiedad de la península, ya verás; porque en las Américas ni saben lo que tienen…
- El caso es que estamos en una ciudad asediada gestando una Constitución asediada. Y no dudes, Ramón, de que esto es lo que quieren: que nos desmoralicemos, que cejemos en nuestro empeño de liberar España del yugo absolutista, que el pueblo sea soberano. Saldremos adelante, sí, con enfermedad, sudor y lágrimas, pero ¡la constitución liberal será una realidad!
- Y no estaría mal que las Cortes vuelvan a Madrid; esta bahía, por mucho puerto que tenga, no es sitio para gobernar.
- Razón tienes, Ramón. No obstante hay que promulgarla antes del Viernes Santo, no podemos demorarnos más.
- Tranquilo, Teodoro, con suerte para San José, que es una semana antes, estamos disfrutando de nuestra monarquía constitucional. Venga, que ya hemos llegado.
- Pasa tu primero, Ramón, yo te sigo por detrás, no quiero que me vean el gesto los demás diputados. Aún no me acostumbro a debatir nuestra soberanía en un corral de comedias, parece una farsa. Se ríen de nosotros.

Pascuas en el pueblo.

Hace un frío que pela en el monte, el mismo frío o más que en el seminario. Pero sarna con gusto no pica y, con la Beretta en mano y dos con...