Siete vías colgando de un tubo común que sale por su yugular, una sonda urinaria, otra vía en la muñeca por la que entran 3 ó 4 medicaciones diferentes, un tensiómetro y una vía de insulina para controlar el azúcar, el termómetro cada hora y los electrodos del electrocardiograma repartidos estratégicamente por el pecho. Para que el aire fluya mejor lleva una mascarilla con oxígeno y para que los riñones no sufran, le han conectado a una máquina de diálisis que se llama hemofiltro.
Hoy es su 39 aniversario de bodas y tan sólo pasarán juntos un par de momentos repartidos a lo largo del día. Será en el horario de visitas, a las 12:30 horas y a las 19:30 horas; con suerte, como ella fue enfermera en este Hospital durante muchos años, podrá sumar 10 ó 15 minutos más al cómputo global del tiempo que pasará hoy junto a su marido. Rodeados de máquinas, de tubos, de cables y del mejor personal sanitario de cirugía vascular.
Nunca fueron mucho de celebrar estas cosas, les parecía algo superfluo y sin importancia, tan sólo era una fecha. Ella le pregunta que qué querrá celebrar el próximo año, si el 40 aniversario de bodas o el primer año del resto de sus vidas. Él la mira de reojo, esquivando toda la parafernalia que lo atrapa, intentando respirar por si solo y tratando de indicarle que le mire hacia la mano. En su mano derecha, el dedo índice tembloroso señala un uno.